<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	>

<channel>
	<title>Victor Armony</title>
	<atom:link href="http://globalbrief.ca/victorarmony/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://globalbrief.ca/victorarmony</link>
	<description>Just another Global Brief weblog</description>
	<pubDate>Fri, 19 Feb 2010 20:07:51 +0000</pubDate>
	<generator>http://wordpress.org/?v=2.7.1</generator>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
			<item>
......
</item>
    <item>
		<title>Buscando pelea con Venezuela</title>
		<link>http://globalbrief.ca/victorarmony/2010/02/19/buscando-pelea-con-venezuela/</link>
		<comments>http://globalbrief.ca/victorarmony/2010/02/19/buscando-pelea-con-venezuela/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 19 Feb 2010 20:07:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor Armony</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Política]]></category>

		<category><![CDATA[Relaciones internacionales]]></category>

		<category><![CDATA[América Latina]]></category>

		<category><![CDATA[Canada]]></category>

		<category><![CDATA[Chávez]]></category>

		<category><![CDATA[izquierda]]></category>

		<category><![CDATA[Latin America]]></category>

		<category><![CDATA[United States]]></category>

		<category><![CDATA[Venezuela]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://globalbrief.ca/victorarmony/?p=79</guid>
		<description><![CDATA[¿Por qué estalló recientemente una “guerra de palabras” entre Canadá y Venezuela? Tal vez el término sea excesivo pues, más que guerra, fue un breve duelo verbal entre adversarios que, más que hacerse daño uno al otro, buscan posicionarse ante sus respectivos públicos. Recordemos los eventos: encabezando la delegación canadiense que asistió a la toma [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>¿Por qué estalló recientemente una “guerra de palabras” entre Canadá y Venezuela? Tal vez el término sea excesivo pues, más que guerra, fue un breve duelo verbal entre adversarios que, más que hacerse daño uno al otro, buscan posicionarse ante sus respectivos públicos. Recordemos los eventos: encabezando la delegación canadiense que asistió a la toma de posesión presidencial de Evo Morales en Bolivia, el Ministro de Estado para las Américas, Peter Kent, hizo una escala en Caracas a finales de enero para entrevistarse con “representantes de la sociedad civil” venezolana, miembros del Congreso de ese país y algunos líderes empresariales. Dicho en otras palabras, la visita se concentró en los sectores anti-chavistas. De hecho, para que no quedaran dudas del significado de la visita canadiense a Venezuela, no se concertó ningún encuentro con autoridades gubernamentales (más precisamente, del Poder Ejecutivo; aparentemente nadie estaba disponible, aunque la explicación más razonable es que faltó voluntad política de ambas partes).</p>
<p>La semana siguiente, Peter Kent expresó desde Ottawa la preocupación del gobierno canadiense  ante la suspensión de licencias a emisoras de televisión en Venezuela, particularmente en relación al cese de transmisión por cable de RCTV, una cadena muy crítica de Chávez. Inquieto por “la reducción del espacio democrático”, así como por las dos muertes acaecidas durante manifestaciones callejeras, Kent decía haber escuchado, durante su visita a Venezuela, testimonios de “violaciones a la libertad de expresión y a otras libertades fundamentales”. La respuesta airada no se hizo esperar. El Embajador venezolano en la ONU, Roy Chaderton Matos, calificó a Kent – como persona – y al gobierno del cual forma parte como “ultraderechista”. Chaderton Matos aprovechó para indicar que la administración Harper apoya a los “golpistas” en Venezuela y que – exhibiendo poco respeto por la democracia de su propio país – “cerró el Parlamento” en Ottawa (en verdad, suspendió sus actividades por un plazo determinado, un procedimiento legal aunque poco frecuente y muy controvertido). </p>
<p>Chávez, en su programa semanal, apoyó los comentarios del Embajador y, con su habitual estilo provocador y algo burlón, ofreció a Canadá ayuda para luchar contra la pobreza de los pueblos indígenas en su territorio. Kent subió entonces el tono y habló de “difamación”, “respuesta belicosa”, “pura retórica” y negó toda intención de parte del gobierno canadiense que no fuera la de contribuir a que se aplique plenamente en Venezuela la Carta Inter-Americana de Derechos Humanos. El país sudamericano se encontraría, según Kent, en una situación en la que “voces legítimas están siendo sofocadas”.</p>
<p>Más allá de la inflación discursiva y de la indignación teatral que surge de ambas partes, claramente atadas a ejes ideológicos opuestos, ¿cómo interpretar este enérgico intercambio de acusaciones? Recordemos que el Primer Ministro Harper ha anunciado que las Américas son una “prioridad” para su administración y que, en este contexto, es clara su articulación de un proyecto “principista” – con la idea de promoción de la libertad en su foco – íntimamente ligado a un enfoque económico. En otras palabras, una perspectiva similar a la que orienta la política exterior de los Estados Unidos, pero que, bajo la administración Obama, se haya en una fase menos agresiva (para marcar el contraste con la administración precedente). ¿El gobierno canadiense “hace el trabajo” de Washington (que prefiere no confrontar abiertamente para no seguir alimentando el sentimiento antiamericano en América Latina) o bien trata justamente de diferenciarse del tono conciliador que Obama adoptó hacia sus adversarios, Chávez incluido? No es fácil saber cuál es la realidad, aunque ambos aspectos tienen sin duda su peso. </p>
<p>Otra pregunta se plantea en relación a la actitud confrontacional de Canadá hacia Venezuela: ¿por qué ahora? Tal vez se percibe en Ottawa un cambio en los vientos políticos de la región. ¿Se acabó el “giro a la izquierda”? Piñera en Chile, sumándose a Uribe en Colombia y a Calderón en México, podría marcar una nueva curva, ahora hacia la derecha. Chávez tiene sus propios problemas domésticos, con la crisis energética y el natural desgaste luego de una década en el poder. Entonces, ¿Canadá se permite “pegarle”, retóricamente hablando, a un Chávez algo debilitado, a un Chávez que ya no asusta tanto, que ya no lidera una “revolución” que podría contagiar al hemisferio? Lo que sí queda claro, es que Kent no hubiera provocado verbalmente a los venezolanos sin la clara autorización de sus superiores. Calculadamente, Ottawa quería esta pelea con Chávez. Quizás veamos otras en el futuro próximo.</p>
<p><em>Caveat lector:  The opinions expressed in this blog are strictly personal, and do not necessarily reflect the views of Global Brief or the Glendon School of Public and International Affairs.</p>
<p>Advertencia: Las opiniones expresadas en este blog son estrictamente personales y no reflejan necesariamente las posiciones de Global Brief o de la Glendon School of Public and International Affairs.</em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://globalbrief.ca/victorarmony/2010/02/19/buscando-pelea-con-venezuela/feed/</wfw:commentRss>
		</item>
		<item>
......
</item>
    <item>
		<title>Haití en la mirada del mundo</title>
		<link>http://globalbrief.ca/victorarmony/2010/01/22/haiti-en-la-mirada-del-mundo/</link>
		<comments>http://globalbrief.ca/victorarmony/2010/01/22/haiti-en-la-mirada-del-mundo/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 22 Jan 2010 14:22:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor Armony</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Relaciones internacionales]]></category>

		<category><![CDATA[América Latina]]></category>

		<category><![CDATA[Haití]]></category>

		<category><![CDATA[Latin America]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://globalbrief.ca/victorarmony/?p=74</guid>
		<description><![CDATA[Al menos por el momento, ya todo ha sido dicho sobre la catástrofe haitiana. Se han gastado muchas palabras para describir la tragedia humana pero, por una vez, las palabras fueron acompañadas de acciones y, en este caso, eso es lo que cuenta. También bastante se ha dicho sobre “lo que se ha dicho”. En [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Al menos por el momento, ya todo ha sido dicho sobre la catástrofe haitiana. Se han gastado muchas palabras para describir la tragedia humana pero, por una vez, las palabras fueron acompañadas de acciones y, en este caso, eso es lo que cuenta. También bastante se ha dicho sobre “lo que se ha dicho”. En numerosos diarios importantes, de Estados Unidos a Francia, de Canadá a Israel, se retrata la reacción de la gente ante el cataclismo. Generalmente, se observa, por supuesto, una actitud de compasión, de generosidad y, por qué no, de ansiedad (lo que le pasa a otros bien nos puede pasar a nosotros algún día). Pero también se ha visto un discurso más oscuro, más pesimista, más cínico. ¿Para qué gastar recursos en reconstruir Haití? Algunos argumentan que la corrupción engullirá todos los fondos de los países ricos. Otros, que se trata de un estado fallido (<em>a failed state</em>), por lo que ya no es posible repararlo de todos modos. “Mudemos el país entero a otra isla”. “Creemos un protectorado internacional para gobernar Haití”. Asimismo, con lógica fría y poca amistad hacia quienes viven a miles de kilómetros de distancia, ciertos comentadores cuestionan la idea de ayudar a otros, cuando en sus propias sociedades existen carencias graves. No olvidemos a los que ven en lo que ha ocurrido en Haití una especie de signo: hablan de “mala suerte”, de “maldición” y, con cierto delirio místico, de “castigo divino”. </p>
<p>Pues entonces, lo obvio: cada quien ve en Haití, como en un espejo de cuento de hadas, sus propios ideales, miedos y prejuicios. Haití nos permite sentirnos magnánimos, porque damos sin otro motivo que la caridad. Haití nos permite sentirnos cómodos, porque vemos que la desgracia ajena está lejos y no nos afecta en absoluto. Haití nos permite sentirnos superiores, porque nosotros tenemos mejores defensas contra los caprichos de la naturaleza. Haití tiene todo para que nuestros reflejos humanitarios  - y nuestros sentimientos de culpabilidad - se desplieguen sin trabas. ¿Demostraríamos la misma vocación si se tratara de una nación más “antipática”? En otros términos, es válido preguntarse si no existe, en la reacción - claro que encomiable en sí - de los países ricos, un dejo de paternalismo… </p>
<p>¿Es ésta una lectura demasiado negativa? Tal vez. Es, en efecto, injusto menoscabar los verdaderos impulsos de solidaridad que han surgido de casi todos los rincones del planeta. Es incluso alentador constatar que gobiernos, organismos de la sociedad civil y gente común coincidan con tanta energía y determinación en un proyecto altruista. Ojalá que la respuesta global a la tragedia haitiana sea el modelo de futuras acciones internacionales ante el infortunio. Y que no haga falta esperar las grandes calamidades para ayudar: millones de personas sufren todos los días hambre, enfermedad e inseguridad en el mundo. Pero, claro, ellos no figuran en los medios de comunicación y no nos sirven de espejo.</p>
<p><em>Caveat lector:  The opinions expressed in this blog are strictly personal, and do not necessarily reflect the views of Global Brief or the Glendon School of Public and International Affairs.</p>
<p>Advertencia: Las opiniones expresadas en este blog son estrictamente personales y no reflejan necesariamente las posiciones de Global Brief o de la Glendon School of Public and International Affairs.</em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://globalbrief.ca/victorarmony/2010/01/22/haiti-en-la-mirada-del-mundo/feed/</wfw:commentRss>
		</item>
		<item>
......
</item>
    <item>
		<title>Nuevo Año, Viejos Problemas</title>
		<link>http://globalbrief.ca/victorarmony/2010/01/04/nuevo-ano-viejos-problemas/</link>
		<comments>http://globalbrief.ca/victorarmony/2010/01/04/nuevo-ano-viejos-problemas/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 04 Jan 2010 23:41:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor Armony</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Política]]></category>

		<category><![CDATA[Relaciones internacionales]]></category>

		<category><![CDATA[Sociedad y cultura]]></category>

		<category><![CDATA[América Latina]]></category>

		<category><![CDATA[Canada]]></category>

		<category><![CDATA[Honduras]]></category>

		<category><![CDATA[Latin America]]></category>

		<category><![CDATA[Política exterior]]></category>

		<category><![CDATA[United States]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://globalbrief.ca/victorarmony/?p=72</guid>
		<description><![CDATA[¿Cómo augura el 2010 para América Latina? Hay varios temas que habrá que observar en los próximos meses. Para empezar, la salida de la crisis financiera y el retorno a tasas de crecimiento que no sólo consoliden el crecimiento de la década que se termina, sino que también incidan en la distribución del ingreso y, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>¿Cómo augura el 2010 para América Latina? Hay varios temas que habrá que observar en los próximos meses. Para empezar, la salida de la crisis financiera y el retorno a tasas de crecimiento que no sólo consoliden el crecimiento de la década que se termina, sino que también incidan en la distribución del ingreso y, de modo general, en la calidad de vida de sus habitantes. Hay asignaturas pendientes que más de uno querrá – por conveniencia más que por convicción –barrer bajo la alfombra, pero que sería muy imprudente soslayar: pienso en particular en la situación de Honduras. Estados Unidos y Canadá no se han lucido en esta materia y los liderazgos regionales, con algunas honradas excepciones (pero con limitaciones), dejaron bastante que desear. Honduras es un caso clave, un test para el hemisferio, en lo que hace al umbral de legitimidad que los estados latinoamericanos están dispuestos a trazar. Si Honduras va a ser el estándar regional de lo que es mínimamente admisible, hay que prepararse a ver un deterioro en la institucionalidad de otros países. </p>
<p>Aparte de la agenda económica y política – claro que todo está interrelacionado – está el meollo de la seguridad, que seguirá dando dolores de cabeza y que, cada vez más, entrelazará asuntos que potencian mutuamente su explosividad social: junto a la creciente militarización de la lucha contra un crimen organizado omnipresente y omnipotente, se destaca una tendencia hacia la criminalización de la protesta social y una demanda, desde la opinión pública, de “mano dura” para la delincuencia común. La espiral de violencia que de esta peligrosa circunstancia puede desprenderse, en un marco de debilitamiento institucional, no augura nada bueno para el futuro de América Latina, sobre todo si ello se potencia con polarizaciones ideológicas (como las que se manifiestan, por ejemplo, en Colombia y Venezuela). El peor escenario – una escalada sin control que haga trastabillar al Estado democrático como garante de la convivencia – no es necesariamente el más probable. Pero lamentablemente tampoco es imposible. </p>
<p><em>Caveat lector: The opinions expressed in this blog are strictly personal, and do not necessarily reflect the views of Global Brief or the Glendon School of Public and International Affairs.</p>
<p>Advertencia: Las opiniones expresadas en este blog son estrictamente personales y no reflejan necesariamente las posiciones de Global Brief o de la Glendon School of Public and International Affairs.</em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://globalbrief.ca/victorarmony/2010/01/04/nuevo-ano-viejos-problemas/feed/</wfw:commentRss>
		</item>
		<item>
......
</item>
    <item>
		<title>Chile ¿a la izquierda o a la derecha?</title>
		<link>http://globalbrief.ca/victorarmony/2009/12/15/chile-%c2%bfa-la-izquierda-o-a-la-derecha/</link>
		<comments>http://globalbrief.ca/victorarmony/2009/12/15/chile-%c2%bfa-la-izquierda-o-a-la-derecha/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 15 Dec 2009 16:27:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor Armony</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Política]]></category>

		<category><![CDATA[América Latina]]></category>

		<category><![CDATA[Chile]]></category>

		<category><![CDATA[elección]]></category>

		<category><![CDATA[Latin America]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://globalbrief.ca/victorarmony/?p=58</guid>
		<description><![CDATA[Cada país es un enigma, pero algunos lo son más que otros. En el caso de ciertos países, el misterio surge de la imposibilidad de encontrar las categorías adecuadas para aprehenderlos. Pienso en esos países que no encajan en ningún modelo, que se escapan permanentemente de lo que parece lógico, de los que repiten errores [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cada país es un enigma, pero algunos lo son más que otros. En el caso de ciertos países, el misterio surge de la imposibilidad de encontrar las categorías adecuadas para aprehenderlos. Pienso en esos países que no encajan en ningún modelo, que se escapan permanentemente de lo que parece lógico, de los que repiten errores y caen en las mismas trampas una y otra vez. Tanto los estudiosos como los observadores casuales de la Argentina, por tomar un ejemplo evidente, han tenido en algún momento la impresión de “no entender más nada” ante una sociedad que parece desafiar los postulados lógicos más elementales. Pero en otros casos, el desconcierto puede provenir de la sensación contraria: en algunos pocos países, todo parece ocurrir según las pautas esperadas, siguiendo un prolijo libreto de “buen alumno”. Por supuesto, Chile es la expresión más clara de este fenómeno en América Latina.</p>
<p>Chile se ha convertido hace tiempo, a los ojos del resto del mundo, en la nación de los clichés. Del “milagro chileno” al “modelo chileno”, las frases hechas se repiten para subrayar una suerte de excepción en el panorama del continente: desarrollo humano, transparencia, reducción de la pobreza, seguridad jurídica. Claro que no son todos elogios lo que se escucha sobre Chile, sobre todo cuando se mira lo que queda por debajo del proyecto económico: gestión de los recursos naturales, condiciones de los pueblos indígenas, lugar de las fuerzas armadas en la sociedad y relación con el pasado dictatorial, etc. Sin embargo, es difícil cuestionar los obvios logros del período post-Pinochet, logros que se destacan aún más cuando se considera que son debidos a una coalición de <em>izquierda</em>. De hecho, si ha habido una “anomalía” (relativamente hablando) en Chile, ésta es justamente la que hay que señalar: todo parece apuntar a un enfoque <em>liberal</em>, más que socialista. En tal sentido, la elección probable de un gobierno de derecha no es tanto un cambio de rumbo como un <em>sinceramiento</em> de su orientación política. Chile entrará mejor en nuestros esquemas analíticos cuando dejemos de incluirlo en el “giro a la izquierda” de América Latina.</p>
<p><em>Caveat lector: The opinions expressed in this blog are strictly personal, and do not necessarily reflect the views of Global Brief or the Glendon School of Public and International Affairs.</p>
<p>Advertencia: Las opiniones expresadas en este blog son estrictamente personales y no reflejan necesariamente las posiciones de Global Brief o de la Glendon School of Public and International Affairs.</em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://globalbrief.ca/victorarmony/2009/12/15/chile-%c2%bfa-la-izquierda-o-a-la-derecha/feed/</wfw:commentRss>
		</item>
		<item>
......
</item>
    <item>
		<title>Ante el experimento boliviano</title>
		<link>http://globalbrief.ca/victorarmony/2009/12/07/ante-el-experimento-boliviano/</link>
		<comments>http://globalbrief.ca/victorarmony/2009/12/07/ante-el-experimento-boliviano/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 07 Dec 2009 15:25:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor Armony</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Política]]></category>

		<category><![CDATA[América Latina]]></category>

		<category><![CDATA[Bolivia]]></category>

		<category><![CDATA[izquierda]]></category>

		<category><![CDATA[Latin America]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://globalbrief.ca/victorarmony/?p=52</guid>
		<description><![CDATA[Las opiniones son encontradas, pero el dato es certero: fue una victoria decisiva de Evo Morales en Bolivia. Si la democracia es la expresión del pueblo, y al pueblo lo definimos como la mayoría de la población, sobre todo la masa cuya principal fuerza es el número, entonces nadie negará el valor de estos comicios [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Las opiniones son encontradas, pero el dato es certero: fue una victoria decisiva de Evo Morales en Bolivia. Si la democracia es la expresión del pueblo, y al pueblo lo definimos como la mayoría de la población, sobre todo la masa cuya principal fuerza es el número, entonces nadie negará el valor de estos comicios y de lo que de ellos resulta: un país que se reinventa en las urnas, una sociedad que trastoca sus propios fundamentos sin significativa violencia política. Pero si la democracia es el compromiso, el cambio mesurado, el respeto de la disidencia, el apego a la forma (el “cómo” se decide) más que al contenido de las decisiones (que son siempre imperfectas y contingentes), cabe inquietarse ante el ciclón político boliviano. Como en otros contextos “revolucionarios” (el calificativo es de Morales), las grandes metas exigen medios acordes a su cariz “histórico”. Las sutilezas del juego institucional pueden quedar de lado, ciertas virtudes (por ejemplo, la paciencia…) son a veces sacrificadas en el altar de la urgencia y la necesidad. Estas son críticas validas: la democracia es inherentemente frágil y sufre con los liderazgos concentrados y perpetuados en una sola persona, la retórica exacerbada, el desdén por quienes no están de acuerdo con los que ejercen el poder. En Bolivia, estos son problemas reales y sólo la miopía ideológica impide verlos. Pero, por otro lado, es intelectualmente deshonesto el adjudicar esas falencias selectivamente, es decir, atribuir tales carencias a figuras y regímenes que nos son antipáticos y soslayar aquellos con quienes concordamos. Por ello, creo que podemos cuestionar varios aspectos de lo que está llevando a cabo el gobierno indigenista de Morales y podemos reprocharle muchos de sus métodos, sin por ello desconocer que la muy imperfecta democracia boliviana es quizás hoy menos imperfecta que otras sobre las cuales, curiosamente, las críticas no arrecian. ¿Por qué será que tantos analistas políticos tienden a aceptar la inercia política como gaje de “estabilidad”, aunque ésta consagre la injusticia estructural, y a juzgar tan severamente el cambio por sus inevitables desprolijidades?</p>
<p><em>Caveat lector:  The opinions expressed in this blog are strictly personal, and do not necessarily reflect the views of Global Brief or the Glendon School of Public and International Affairs.</em></p>
<p><em>Advertencia: Las opiniones expresadas en este blog son estrictamente personales y no reflejan necesariamente las posiciones de Global Brief o de la Glendon School of Public and International Affairs.</em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://globalbrief.ca/victorarmony/2009/12/07/ante-el-experimento-boliviano/feed/</wfw:commentRss>
		</item>
		<item>
......
</item>
    <item>
		<title>Guía para el buen ciudadano</title>
		<link>http://globalbrief.ca/victorarmony/2009/11/17/guia-para-el-buen-ciudadano/</link>
		<comments>http://globalbrief.ca/victorarmony/2009/11/17/guia-para-el-buen-ciudadano/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 17 Nov 2009 18:03:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor Armony</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Política]]></category>

		<category><![CDATA[Sociedad y cultura]]></category>

		<category><![CDATA[Canada]]></category>

		<category><![CDATA[inmigrantes]]></category>

		<category><![CDATA[multiculturalismo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://globalbrief.ca/victorarmony/?p=49</guid>
		<description><![CDATA[El gobierno canadiense presentó con bombos y platillos su nueva guía para la adquisición de la ciudadanía. Fue un verdadero evento mediático, pues el interés del periodismo por una nueva posibilidad de controversia “identitaria” es siempre intenso y, en este caso, la expectativa era considerable. ¿Qué es una guía de ciudadanía? En principio, se trata [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El gobierno canadiense presentó con bombos y platillos su nueva guía para la adquisición de la ciudadanía. Fue un verdadero evento mediático, pues el interés del periodismo por una nueva posibilidad de controversia “identitaria” es siempre intenso y, en este caso, la expectativa era considerable. ¿Qué es una guía de ciudadanía? En principio, se trata de un documento bastante trivial: es una suerte de manual que le sirve al inmigrante para estudiar cuando llega el momento de pasar el examen que da derecho a la naturalización (luego de un mínimo de tres años como residente permanente). La guía anterior, redactada a mediados de los años 90, daba un pantallazo general de Canadá, con gran énfasis en lo que podríamos llamar une “educación cívica”, es decir, los diversos aspectos del sistema político y todo lo que tiene que ver con el voto y las instituciones representativas. Aparte de ello, la vieja guía adoptaba una perspectiva casi turística, con descripciones de la bella geografía canadiense y vagas referencias a su economía e industria. Algunas frases repetían casi cómicamente los estereotipos sobre Canadá, como el de un territorio “salvaje”, prácticamente “vacío”, sin verdadero peso demográfico. Se desprendía además un tono paternalista en expresiones como que un buen canadiense tiene el deber de “ayudar a sus vecinos” y de “tirar los deshechos en los cestos públicos”. Todo el mundo estaba de acuerdo en que esa guía carecía de informaciones fundamentales, notoriamente en lo que hace a la historia del país y a su realidad social. Por supuesto que cuando la Administración Harper, de orientación conservadora, anunció su intención de corregir esas falencias, muchos pronosticaron un giro radical en la manera de presentar el Canadá a los nuevos ciudadanos. Claro que entre los suaves y autocomplacientes discursos de la era liberal (la Administración Chrétien) y la coyuntura actual, una gran cantidad de transformaciones y debates han alterado profundamente el contexto. El elemento más significativo es el de los cuestionamientos al multiculturalismo que han surgido en la última década, fundamentalmente en relación a la presencia de minorías etnoculturales no occidentales que han solicitado “acomodos” ante las reglas universales. Por ejemplo, pedir que la religión tenga un lugar en la vida pública y que se acepten (o toleren) hábitos justificados en la tradición, aunque choquen con las normas en vigor. ¿Cómo refleja esta situación la nueva guía, publicada el viernes pasado con el nombre “Descubrir Canadá”? Pues con varios puntos clave: el acento en la igualdad de género y en las referencias a los “valores comunes” de los canadienses. Pero es una frase y, más específicamente, una sola palabra lo que ha constituido, sobre todo, el foco de gran escrutinio y animada discusión estos últimos días: “En Canadá, los hombres y las mujeres son iguales ante la ley. La apertura y la generosidad de Canadá excluyen las prácticas culturales bárbaras que toleran la violencia conyugal, los asesinatos de honor, la mutilación sexual de las mujeres u otros actos de violencia basada en el sexo”. Claro que nadie está en desacuerdo sobre el carácter “bárbaro” de esas prácticas. Pero lo que algunos celebran como la primera “raya en la arena” que Ottawa se anima a marcar desde que el multiculturalismo es su política oficial, diciendo que “había que establecer claramente que nuestra aceptación de la diversidad tiene límites”, otros lo criticaron como una concesión a cierta retórica populista. ¿Por qué había que calificar de “bárbaros” esos crímenes comúnmente asociados a ciertas tradiciones culturales, cuando hay muchos otros delitos, propios a nuestra “civilización” que son igualmente deleznables? ¿No se perpetúa con este tipo de vocabulario una estigmatización del “otro” y su cultura, sospechada de “primitiva”, “retrógrada”, etc.? Los dos puntos de vista son válidos y cada uno tendrá su opinión. Si me fío a lo que escucho y leo en los medios, la opinión pública canadiense está más bien satisfecha con el uso de ese adjetivo. </p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://globalbrief.ca/victorarmony/2009/11/17/guia-para-el-buen-ciudadano/feed/</wfw:commentRss>
		</item>
		<item>
......
</item>
    <item>
		<title>Multiculturalismo español</title>
		<link>http://globalbrief.ca/victorarmony/2009/11/03/multiculturalismo-espanol/</link>
		<comments>http://globalbrief.ca/victorarmony/2009/11/03/multiculturalismo-espanol/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 03 Nov 2009 14:10:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor Armony</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Sociedad y cultura]]></category>

		<category><![CDATA[América Latina]]></category>

		<category><![CDATA[España]]></category>

		<category><![CDATA[español]]></category>

		<category><![CDATA[inmigrantes]]></category>

		<category><![CDATA[Latin America]]></category>

		<category><![CDATA[multiculturalismo]]></category>

		<category><![CDATA[Spanish]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://globalbrief.ca/victorarmony/?p=42</guid>
		<description><![CDATA[El Congreso de España aprobó la semana pasada una reforma significativa a la “Ley de derechos y libertades de los extranjeros”. Pocos días antes, me hallaba yo en Madrid participando en unas jornadas de trabajo dedicadas a las migraciones, por lo que tuve la suerte de escuchar a algunos de los mejores expertos que en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El Congreso de España aprobó la semana pasada una reforma significativa a la “Ley de derechos y libertades de los extranjeros”. Pocos días antes, me hallaba yo en Madrid participando en unas jornadas de trabajo dedicadas a las migraciones, por lo que tuve la suerte de escuchar a algunos de los mejores expertos que en ese país se ocupan de tales temas. Habiendo ido a hablar a mis colegas sobre las virtudes del multiculturalismo canadiense (y de su variante, el “interculturalismo” quebequés), me encontré con que cierta visión del “enfoque europeo” que tenemos corrientemente en América del Norte no se corresponde verdaderamente con la realidad actual. Tal visión está por supuesto teñida por lo que sabemos acerca de los partidos políticos xenófobos que manchan el panorama político en varios países de ese continente, sobre las dificultades para acceder a la nacionalidad en marcos jurídicos con base en el “jus sanguis” (derecho de la sangre, es decir, ascendencia familiar para determinar la nacionalidad), sobre opiniones públicas que asocian abiertamente al inmigrante con los grandes males sociales, etc. En ese contexto europeo (que no sólo tiene aspectos negativos, pues muchos esfuerzos y recursos son asignados a una gestión más humana e inclusiva de la ciudadanía), España solo se destaca, cuando no se conoce sus circunstancias más de cerca (como era mi caso hasta recientemente), en tanto que “frontera sur” de la Zona Schengen (el espacio sin fronteras internas). Es decir, como punto por el cual se controla el influjo de migrantes clandestinos provenientes de África. Claro que esta función de gendarme es innegable y España toma medidas importantes, cuando no drásticas, para impedir la llegada de embarcaciones desde el Mediterráneo o la costa Atlántica.<br />
Pero para quien tiene una imagen especialmente negativa de la manera en que los europeos, en general, y los españoles, en particular, tratan a los extranjeros “extracomunitarios” (de fuera de la Unión Europea), resulta gratamente sorprendente constatar que la situación tiene matices altamente positivos, sobre todo si se compara con otras regiones - más al norte -<span>  </span>de ese continente. Por ejemplo, los “irregulares” (extranjeros sin documentos) no tendrán, con la nueva ley, restricciones en lo que hace a los derechos de manifestación y huelga, educación y justicia gratuita. Subrayemos al respecto que España aplica con notable frecuencia (cada cuatro a cinco años) regularizaciones de indocumentados y permite también obtener - sin trámites kafkianos - la residencia legal cuando se demuestra un “arraigo”, es decir una constancia en la permanencia en el territorio o en los vínculos con la sociedad española. Existen en España vías de acceso a la ciudadanía que son notablemente expeditivas (a veces no más de dos años desde la regularización), lo cual contrasta con gran parte del resto de Europa (y ni hablemos del caso suizo, en donde la espera es de ¡más de una década!). La nueva “Ley de Extranjería” española tiene sus defectos y es criticada desde la oposición parlamentaria. Pero ciertos elementos son incluso sobresalientemente progresistas, como la prohibición de expulsar a mujeres que son víctimas de violencia doméstica, independientemente de su condición jurídica. La integración de los inmigrantes en España no es siempre fácil y los marroquíes y africanos subsaharianos sufren en especial la discriminación y la falta de oportunidades. Los latinoamericanos, en cambio, se encuentran relativamente en buena situación, claro que con excepciones (sobre todo entre aquellos de extracción indígena, quienes son ocasionalmente objeto de actitudes racistas).<br />
Sin embargo, gracias a mi participación en el seminario en Madrid he podido comprender que la situación española - con sus fuertes rasgos de sociedad “multicultural” - no debe ser percibida como mero reflejo del “enfoque europeo” de dureza y hostilidad ante el extranjero, pues presenta elementos de apertura encomiables y que, inclusive, deben llamarnos a una mayor modestia en América del Norte. En Canadá y en los Estados Unidos estamos tan acostumbrados a jactarnos de ser “sociedades de inmigración” que frecuentemente soslayamos tanto los problemas propios como las virtudes ajenas en materia de multiculturalismo. </p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://globalbrief.ca/victorarmony/2009/11/03/multiculturalismo-espanol/feed/</wfw:commentRss>
		</item>
		<item>
......
</item>
    <item>
		<title>Evita Perón: la mujer y el mito</title>
		<link>http://globalbrief.ca/victorarmony/2009/10/22/evita-peron-la-mujer-y-el-mito/</link>
		<comments>http://globalbrief.ca/victorarmony/2009/10/22/evita-peron-la-mujer-y-el-mito/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 22 Oct 2009 21:25:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor Armony</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Sociedad y cultura]]></category>

		<category><![CDATA[América Latina]]></category>

		<category><![CDATA[Argentina]]></category>

		<category><![CDATA[Kirchner]]></category>

		<category><![CDATA[Latin America]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://globalbrief.ca/victorarmony/2009/10/22/evita-peron-la-mujer-y-el-mito/</guid>
		<description><![CDATA[¿Cómo explicar el peronismo a un grupo de jubilados canadienses para quienes la realidad política argentina puede ser tan lejana como la de otro planeta? Ayer tuve ante mí ese desafío. Invitado a dictar una conferencia en la “Universidad de la Tercera Edad” en el suburbio montrealense de Longueil, me encontré delante de casi cien [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>¿Cómo explicar el peronismo a un grupo de jubilados canadienses para quienes la realidad política argentina puede ser tan lejana como la de otro planeta? Ayer tuve ante mí ese desafío. Invitado a dictar una conferencia en la “Universidad de la Tercera Edad” en el suburbio montrealense de Longueil, me encontré delante de casi cien personas ávidas de saber más sobre Juan y Eva Perón, así como sobre la actual “pareja peronista”, Néstor y Cristina Kirchner. Al disertar sobre los eventos que marcaron al peronismo, pero sobre todo al abordar el mito de “Evita” y su influencia en la política argentina (a tal punto que la presidenta actual parece, a veces, imitar sus inflexiones de la voz), pude comprobar una vez más que ciertos fenómenos sociales, más allá de sus aspectos específicos, tienen un alcance verdaderamente universal: la historia de una mujer que irrumpe en el espacio público manejando con increíble destreza – y remarcable ambigüedad – las dos caras de la feminidad convencional, la de madre y esposa leal y afectiva (el estereotipo machista del “sexo débil”) y la de mujer que rompe barreras, seduce y hasta amedrenta (el estereotipo, no menos machista, de la “tigresa”). Evita era las dos, o más bien ninguna de ellas: el secreto de su atracción radicaba en que cada admirador veía en ella lo que deseaba ver. ¿No es ese, al menos en su dimensión emocional, el secreto del populismo?</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://globalbrief.ca/victorarmony/2009/10/22/evita-peron-la-mujer-y-el-mito/feed/</wfw:commentRss>
		</item>
		<item>
......
</item>
    <item>
		<title>La izquierda y los medios de comunicación</title>
		<link>http://globalbrief.ca/victorarmony/2009/10/15/la-izquierda-y-los-medios-de-comunicacion/</link>
		<comments>http://globalbrief.ca/victorarmony/2009/10/15/la-izquierda-y-los-medios-de-comunicacion/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 15 Oct 2009 23:28:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor Armony</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Política]]></category>

		<category><![CDATA[América Latina]]></category>

		<category><![CDATA[Argentina]]></category>

		<category><![CDATA[izquierda]]></category>

		<category><![CDATA[Kirchner]]></category>

		<category><![CDATA[Latin America]]></category>

		<category><![CDATA[Venezuela]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://globalbrief.ca/victorarmony/2009/10/15/la-izquierda-y-los-medios-de-comunicacion/</guid>
		<description><![CDATA[Diario Argentino. Jueves 15 de octubre: El gobierno de Cristina Fernández de Kirchner arremetió contra los principales grupos privados de medios de comunicación haciendo aprobar esta semana una nueva ley en el congreso y, en tal operación, asumiendo costos políticos considerables. Para entender lo que ocurre hoy en Argentina en relación a los medios, hay [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Diario Argentino. Jueves 15 de octubre: El gobierno de Cristina Fernández de Kirchner arremetió contra los principales grupos privados de medios de comunicación haciendo aprobar esta semana una nueva ley en el congreso y, en tal operación, asumiendo costos políticos considerables. Para entender lo que ocurre hoy en Argentina en relación a los medios, hay que ir más allá del complejo debate en torno a las cuestiones - claro que fundamentales - de principio (¿hasta dónde hay que permitir la concentración de la propiedad, en este campo como en otros, para encontrar el justo equilibrio entre la libre competencia y la lucha contra las tendencias monopolísticas?), históricas (¿por qué y cómo se llega a este desenlace que, por fin, entierra una ley originada en la dictadura militar y que fue muy modificada pero nunca verdaderamente revocada por las sucesivas administraciones civiles?) y técnicas (¿cuál es la mejor manera de crear una normativa eficaz, equilibrada y a la altura de los desafíos del mundo tecnológicamente cambiante en el que nos toca vivir?). Lo que hay que entender, como trasfondo de toda esta problemática, es el papel que asumen los medios de masa en el contexto político latinoamericano. Un fenómeno que también se observa, por ejemplo, en Venezuela con gran crudeza: el duelo entre gobiernos de izquierda y los conglomerados de diarios, radios y televisiones que crecieron a ritmo acelerado en la década de los 90. Estos medios tienen como objetivo primordial, por supuesto, el rédito económico y no tienen inconveniente en acercarse al Estado y los factores de poder cuando ello los beneficia. Cuando se produce la divergencia de intereses, se arropan en la noble defensa de la libertad de prensa y denuncian la persecución. Pero no son los únicos hipócritas. Los gobernantes olvidan, convenientemente, que los medios de comunicación tienen una misión de vigilancia fundamental en el ámbito democrático. Forman parte, mal que les pese a los que coquetean con los modelos populistas, del espacio de deliberación pública que no puede ni debe achicarse. Los medios ocupan, hoy en varios países de América Latina, el lugar de la oposición. Sus métodos y enfoques no son siempre prístinos y los excesos del neoliberalismo los acostumbraron a ganar demasiado (como a muchos otros sectores de la sociedad, en detrimento de las mayorías). Sin embargo, convertirlos en el “enemigo del pueblo” es un camino peligroso y los líderes que se dicen progresistas deberían ser los primeros en saberlo.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://globalbrief.ca/victorarmony/2009/10/15/la-izquierda-y-los-medios-de-comunicacion/feed/</wfw:commentRss>
		</item>
		<item>
......
</item>
    <item>
		<title>Crisol de Razas</title>
		<link>http://globalbrief.ca/victorarmony/2009/10/09/crisol-de-razas/</link>
		<comments>http://globalbrief.ca/victorarmony/2009/10/09/crisol-de-razas/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 09 Oct 2009 17:30:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Victor Armony</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Sociedad y cultura]]></category>

		<category><![CDATA[América Latina]]></category>

		<category><![CDATA[Argentina]]></category>

		<category><![CDATA[Latin America]]></category>

		<category><![CDATA[multiculturalismo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://globalbrief.ca/victorarmony/?p=28</guid>
		<description><![CDATA[Viernes 9 de octubre: En la Plaza de los Tribunales, en el centro de Buenos Aires, un hombre ruso despliega sobre una alfombra una gran variedad de memorabilia soviética, especialmente militar. Le pregunto precios. Me muestra estuches de cuero. “Este es para una Mauser”. No me sorprende que me mencione ese particular detalle. En el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Viernes 9 de octubre: En la Plaza de los Tribunales, en el centro de Buenos Aires, un hombre ruso despliega sobre una alfombra una gran variedad de memorabilia soviética, especialmente militar. Le pregunto precios. Me muestra estuches de cuero. “Este es para una Mauser”. No me sorprende que me mencione ese particular detalle. En el mundo de los coleccionistas porteños, muchas veces los objetos con reminiscencia nazi ocupan una categoría preciada. Le compro unos auriculares. Son rusos, pero “de la Segunda Guerra”, me explica. Conversamos – su castellano era bueno – y me entero de que inmigró desde Siberia hace cinco o seis años. Me deja pensando en el “Crisol de Razas”, el de esa Argentina que hace un siglo crecía frenéticamente al ritmo de miles y miles de inmigrantes, sobre todo europeos pero también de Medio Oriente y Asia, que llegaban a esta América, mucho más austral que la del “American Dream”, pero nada ajena al mito del Nuevo Mundo. La Argentina siguió atrayendo extranjeros pero, con el correr de las décadas, fueron más bien los ciudadanos de países limítrofes los que llegaron masivamente para apropiarse del sueño americano en su versión argentina: Bolivia, Paraguay, Chile, Uruguay. Sin embargo, incluso con sus terribles crisis económicas y sus infernales ciclos políticos, la Argentina nunca dejó de ser destino de inmigrantes de ultramar. Sus comunidades coreanas, chinas, rumanas, ucranianas se han nutrido y continúan nutriéndose de nuevos arribos, modestos numéricamente, pero en su conjunto nada desdeñables. Cuando el país se prepara a celebrar su Bicentenario en 2010, la pregunta sobre cómo construir un país verdaderamente pluralista y abierto a “todos los hombres del mundo”, como indica su Constitución de 1853 y aún vigente, se vuelve a plantear. La celebración del primer Centenario en Buenos Aires fue la de una sociedad que hoy describiríamos como “multicultural”, tan diversa como la New York de entonces. Ciertamente, la Argentina actual es heterogénea y admite – al menos en su discurso oficial y en una buena parte de la opinión pública – la diversidad como una realidad y un ideal. Puedo asumir que el ruso-argentino que conocí hoy se ha integrado exitosamente a ese “crisol” con el cual la Argentina del Centenario simbolizaba su progresismo. Lamentablemente, tal “crisol”, como el “Melting Pot” estadounidense, siempre tuvo en su contrato una cláusula no escrita (pero que podríamos visualizar en letra pequeña, virtualmente ilegible, aunque potente en sus consecuencias): <em>morochos abstenerse</em>. Muchísimos boliviano-argentinos y paraguayo-argentinos pueblan las “villas miserias” de la periferia de Buenos Aires. Todavía esperan el ingreso al “crisol” argentino.<br />
 </p>
<p> </p>
<p></span></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://globalbrief.ca/victorarmony/2009/10/09/crisol-de-razas/feed/</wfw:commentRss>
		</item>
	</channel>
</rss>
