¿Primarias en México?

August 3, 2016     
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Cualquier mexicano que haya seguido la convención republicana y demócrata en los EUA dificilmente podrá evitar pensar lo enclaustrada que es la vida política en México. Lo digo no sólo por la vorágine mediática que rodea las convenciones, sino principalmente por el largo proceso de elecciones primarias que culmina con la nominación del candidato presidencial. Proceso que por la mayor parte es abierto a todos los residentes de los estados en que las primarias se llevan a cabo. En contraste, en nuestro país las candidaturas presidenciales continúan por lo general definiéndose a través de dedazos o negociaciones cupulares que arrojan “candidatos de unidad.” Si acaso el PAN podría ser una excepción, pero aun así su sistema de primarias es altamente restrictivo en comparación con los partidos republicano y demócrata.

Mirar con arrobo el sistema político de EUA es para nosotros los mexicanos segunda naturaleza. En nuestro nombre lo llevamos: los Estados Unidos Mexicanos. No faltan razones para ello. La principal es la extraordinaria longevidad del sistema democrático de EUA: doscientos y pico de años de gobiernos democráticos sucediéndose unos a otros. Una razón que explica esta larga continuidad es la capacidad de sus partidos para conectar con el público, un apartado en donde los partidos mexicanos tradicionales presentan un déficit. La reciente aparición de candidaturas independientes y la efusión de partiditos da muestras de ello. Una forma de subsanar este déficit sería adoptar un sistema de primarias similar al de los partidos de EUA. En los año 90s durante la transición democrática el PRI experimentó con primarias similares a nivel estatal e incluso federal en 2000. La práctica tuvo corto recorrido. Resultaba que los enconos entre priístas durante las primarias derivaban en divisiones y políticos transfugas que buscaban posiciones de poder con otros partidos (principalmente el PRD). De entonces para acá las primarias han caído en desuso (salvo el PAN, vale repetirlo) y las dirigencias partidistas prefieren garantizar la unidad partidista por encima de cualquier otra consideración. Ello, por supuesto, tiene un coste en términos de cercanía con la gente.

Todo lo anterior no equivale a decir que las primarias son una panacea democrática. Si vemos el caso de EUA allá también hay una ciudadanía hastiada de políticos y con bajos niveles de participación en la tomas de decisiones partidistas. Y claro está que abrir los procesos de selección de candidatos al público en general representa el riesgo de que el público tome un decision equivocada (ejem… Trump). Pero todos estos son riesgos que los partidos tradicionales deben asumir para darle nueva vida a sus organizaciones. Lo peor que pueden hacer en estos momentos es mantenerse inmóviles.

P.S. 1 Qué refrescante fue ver al presidente Obama hablando y haciendo campaña por su candidata. En una democracia me parece de lo más normal que un presidente en funciones haga eso. ¿Cuándo llegará el día en que eso suceda en México? Quizá cuando nuestros legisladores abandonden su solemnidad de palo y su miedo a la diatriba.

P.S. 2 Qué chocante es la clase política norteamericana que repite como mantra que suyo es el mejor país del mundo. No lo es, pero aunque lo fuera ¿no podrían venir con una muletilla menos afrentosa para el resto del mundo?

Caveat lector: The opinions expressed in this blog are strictly personal, and do not necessarily reflect the views of Global Brief.
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