Un affaire priísta en Alberta

April 1, 2010     
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En los últimos treinta y nueve años el paisaje político albertano ha permanecido estático. Desde 1971 el Partido Conservador (PC) viene obteniendo aplastantes victorias en cada elección, al punto de que algunos politólogos canadienses lo han catalogado como un partido hegemónico similar al PRI mexicano. Pero como ya sabemos, no existen partidos ni dictaduras invencibles, y hoy todo parece indicar que en la siguiente elección prevista para 2012 la racha perfecta del PC terminará. La responsable de ello es una enjundiosa y derechista joven de nombre Danielle Smith, quien junto con un grupo de leales se escindió del PC  en 2008 para formar el Partido Alianza Rosa Salvaje (vaya nombre), el cual ha subido en las encuestas como la espuma. Como ocurre en estos casos los escindidos consideran que su partido de origen ha perdido el rumbo y sus obnubilados jerarcas dado la espalda a sus principios fundacionales. A riesgo de forzar las comparaciones yo aquí veo otro paralelismo con el PRI, en específico con la escición de la Corriente Democrática (CD) de Cuauhtémoc Cárdenas en 1988: pues si Smith afirma que la actual dirección del PC se ha corrido al centro olvidandose del libre mercado, en su momento la CD igualmente afirmó que el liderazgo del PRI se había corrido a la derecha mandando al olvido el nacionalismo revolucionario. La experiencia mexicana muestra sin embargo que esta clase de esciciones no se deben exclusiamente a desaveniencias ideológicas sino también a ambiciones personales, un quítate tú para que me ponga yo. Por ejemplo, si Cárdenas hubiera ganado la elección de 1988 no es difícil imaginarlo aplicando medidas económicas liberales similares a las de Carlos Salinas, pues por más nacionalista y revolucionaria que sea su conciencia lo cierto es que en 1989 el Muro de Berlín cayó, la URSS se esfumó, y la apertura comercial o globalización como se le llamaría más tarde se convirtió en la norma. ¿Qué podía haber hecho Cárdenas ante esto? ¿Ocultar a México bajo la cortina de nopal? ¿Gastar dinero que no tenía y que nadie le prestaría? ¿O adelgazar el Estado y atraer inversión extranjera? La respuesta es obvia, y obvio también es que si Smith y su Rosa Salvaje llegan al poder en Alberta tarde o temprano se darán cuenta de que a pesar de su infinita fe en el libre mercado éste tiene fallas, y que como ya lo sabe el liderazgo del PC es políticamente más redituable gastar dinero que ahorrarlo, pues nadie, ni siquiera los albertanos, prefieren presupuestos balanceados por encima de carreteras, escuelas, y hospitales de calidad.


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2 Responses to “Un affaire priísta en Alberta”

  1. Juan Pablo Garcia Magos on April 5th, 2010 7:49 am

    Solo esperemos que Danielle Smith, y sus “Rosas Salvajes” sean mas congruentes e inteligentes que Sarah Palin y su delirante Tea Party.

  2. Mike Jankovic on April 7th, 2010 8:35 am

    Alejandro, esto es un análisis interesante y en los puntos mayores de tu comparacion estoy de acuerdo, no hay gran diferenecias ideologicos entre los partidos. Pero, la seguridad de un victoria de las Rosas Salvajes es en cuestion. En este momento las Rosas tienen la ventaja, pero ellos estan todavia sin un organizacion robusto en todo la provincia y no estan recaudando dinero como los PCs. La problema de los PCs es su jefe, Ed Stelmach, quien es muy impopular. Si los PCs pueden cambiar su jefe antes del siguiente eleccion, es possible que el partido puede sobrevivir esta reto desde la derecha.





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